Pedro Ferrándiz

El baloncesto español está este jueves de luto: Pedro Ferrándiz (Alicante, 1928), el entrenador más laureado en la historia de nuestro país, murió hoy a los 93 años. El hijo predilecto de Alicante forjó un imperio eterno en el banquillo del Real Madrid: 27 de los 93 títulos blancos tienen su sello. Cuatro de las cinco primeras Copas de Europa que reinan en las vitrinas del club llegaron de la mano de un genio que cambió radicalmente la forma de jugar a este deporte en España. Además, logró 12 Ligas y 11 Copas.

En la foto, Pedro Ferrándiz con la placa-homenaje que le entregó la Asociación de Antiguos Alumnos del INEF de Madrid en 2017

Fue entrenador blanco durante trece temporadas en 16 años y tres etapas diferentes: de 1959 a 1962, de 1964 a 1965 y de 1966 a 1975. Dirigió al Real Madrid en 490 partidos para un balance de 414 victorias, 69 derrotas y 7 empates. También lideró a la Selección española entre 1964 y 1965, cuando se disputó el Eurobasket de Rusia. Además, fue el primer profesor de Baloncesto en el INEF de Madrid.

Es una figura sensacional. Una persona encantadora, pero muy rigurosa como entrenador”, aseguraba Carmelo Cabrera, base de aquel equipo legendario, el día que Don Pedro cumplió los 90 años. El canario recuerda su especial primer contacto con Ferrándiz: “Tenía 16 o 17 años cuando me llamó para decirme que quería ficharme. ‘No estoy para perder el tiempo’, contesté al creer que todo era una broma de un amigo. ‘¡Cómo que no! Llámame a cobro revertido’. Lo hice y era él”. “No nos permitía tomar vino en las comidas, pero al final pude convencerlo porque era una persona muy razonable. Nos permitía una botella por cada cuatro jugadores”, rememoraba Emiliano.

Ferrándiz fue un pionero que atravesó la fronteras de la Península en busca de los mejores diamantes para el Madrid. “Ir a buscarme a Minnesota en 1967 tiene su mérito”, contó Wayne Brabender. “Era muy estricto. No admitía errores de sus jugadores, pero lo hacía por el bien de todos”. “Yo estuve con él desde infantiles cuando me fichó del colegio Chamberí por ocho balones”, aseguraba Sevillano, que recuerda como en un partido contra Estudio se mantuvo fijo con el balón bajo el brazo durante 15 minutos por orden del técnico: “Defendían en zona y nos dijo que aguantáramos la pelota para obligarles a defender al hombre (no había posesión de 24 segundos)”. El partido se suspendió y se disputó días después. El Madrid ganó y el alicantino se salió con la suya: el rival abandonó la zona.

El niño bonito de Saporta pasó de organizar un torneo para niños y de dirigir al infantil y el juvenil al primer equipo del Real Madrid. Pero Ferrándiz, que se retiró a los 46 años porque los títulos le salían por las orejas, es mucho más. Miembro desde 2007 del Naishmith Hall of Fame de Springfield y desde 2009 y 2019 de los Salones de la Fama de la FIBA y de la FEB, respectivamente, dejó sobre sus jugadores una huella que es eterna. “Era un autodidacta, uno de los pioneros de este deporte. Con 16 años me invitaron una semana a entrenar con el primer equipo y yo intentaba evitar correr riesgos para no cometer errores. Cuando me iba para casa el viernes, me dijo: ‘Chaval, yo te he invitado para que juegues como sabes y como te he visto. Si juegas así no me haces falta, porque ya tengo al resto’. Esas palabras sembraron en mí lo que a partir de entonces fue una filosofía, hay que arriesgarse y nunca jugar con miedo”, rememoraba Juan Antonio Corbalán, base como Vicente Ramos, que llegó al Madrid desde el Estu bajó el ala de Pizarrín, como bautizaron al alicantino en el Ramiro: “En una ocasión fui hacia un balón en plancha y acabé deslizándome hacia el banquillo justo donde estaba él. Levantó los pies y me di. ‘Vicente, te vas a matar’, me dijo. ‘Jodío, podías haberme parado’, contesté”. Recuerdos sobre un gigante del baloncesto español. DEP.

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